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Vexations: Música noche y día

Ejecución colectiva de Vexations de Erik Satie
13-14 de octubre de 2007

 

MSKN Vexations

Erik Satie escribió en 1893 una inocente página de música acompañada de una anotación en la que se explica que el pianista deberá repetirla… ¡¡840 veces!! Para tocar una vez esa inocente paginita, un pianista tarda de media entre un minuto y un minuto y medio; pero si quiere respetar la indicación de Satie, y tocarla todas esas veces, hacen falta como mínimo 16 horas. Casi un día entero para interpretar una obra escrita en una sola hoja...

Vexations es una de esas piezas que se comentan a menudo pero no se tocan casi nunca, y es lógico. Despertó el interés de John Cage y fue objeto de una interesante iniciativa en mayo de 2000, cuando Armin Fuchs decidió tocarla entera, en solitario (y la tocó despacio, porque llegó a las 28 horas), como parte de un experimento científico. En España se ha tocado, que sepamos, al menos una vez, y también en otros lugares, pero nunca (ni en España ni en ningún otro país, parece ser) tal como se hizo en Musikeon aquella noche.

Si Vexations no se toca casi nunca no es sólo por motivos logísticos: es también porque su existencia no tiene tanto una finalidad estética, sino conceptual (como entendió perfectamente Cage, de hecho). Pero también por ello está abierta a múltiples interpretaciones y diferentes aproximaciones.

Nosotros quisimos evidenciar de esta página sobre todo el sarcasmo ante una determinada manera de tocar y estudiar: repitiendo, repitiendo y repitiendo… Satie parece haber  entendido perfectamente la absurdidad de una manera de enseñar basada en el “sigue estudiando y te saldrá”, y capaz de convertir las prácticas de estudio en “vejaciones”. El título no parece, en este sentido, casual. Y puede leerse como una premonición ante la estética interpretativa que con el tiempo pretenderá que todos toquen la misma obra de la misma manera.

En Musikeon intentamos ser una alternativa a todo aquello que Vexations parece denunciar, y un poco de sana (auto)ironía no viene mal. Y nos atraía mucho la idea de convertir en una actividad lúdica y colectiva la ejecución de una obra que parece una “vejación” para el intérprete y para el público. 

La última!...

Y esto efectivamente es lo que quisimos hacer entre los días 13 y 14 de octubre de 2007, cuando la interpretamos en la sede de Musikeon. Fue una ocasión para conocer la obra y reflexionar sobre su significado pero también una oportunidad para la interacción de las muchas personas que intervinieron (42 pianistas, todos alumnos o ex alumnos de nuestros cursos anuales). La performance comenzó poco después de las 19h y se alargó hasta el mediodía del día siguiente, y lo más sorprendente fue ver como cada uno -sin que hubiera consignas previas- entendió el concierto como una forma de re-creación colectiva: tras una media hora de repeticiones más o menos convencionales, empezaron a sucederse las aportaciones individuales, las paráfrasis, los ejercicios de estilo, las propuestas escénicas, el aventurarse en mundos estéticos y tímbricos inesperados, y drásticamente alejados los unos de los otros. En lugar de escuchar 840 veces la misma página, escuchamos centenarse de maneras de desafiar la idea de una interpretación "fiel a la voluntad del compositor". Aunque, siendo sinceros: ¿quién cree que Satie pensara jamás que Vexations se habría tocado, algún día? 
 

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