20 años 20 pianos 

· El concierto        · Crónica        · Algunos recuerdos        · Galería de imágenes

El concierto del 2 de julio de 2011 quedará para siempre en la memoria de quienes lo vivimos. Representó la culminación de un largo trabajo de preparación y de tres interminables días de ensayos ininterrumpidos, en estrecha colaboración con Pianos Clemente, que también celebraba ese día su 20º aniversario. Todo ese evento (no sólo el concierto, sino su concepción, la preparación previa y el trabajo de esos días inolvidables) constituyó una vivencia humana y artística irrepetible, y esto fue príncipalmente por las personas que trabajaron en ella, dentro y fuera de los escenario.

Hubo, en primer lugar, un colosal trabajo logístico para llenar ese escenario, en un tiempo récord, y ofrecernos unos pianos perfectamente en tono afinados, producto de tres semanas de afinaciones y milimétricos ajustes: de ahí este pequeño clip, que quiere recordar esas horas previas a la llegada del público.

Luego, por supuesto, los intérpretes: todos ellos profesores, alumnos o exalumnos de los cursos anules de piano de Musikeon. Entre ellos estaban Josep Colom, Pablo Gómez Ábalos, Teresa Yáñez, Francisco Pérez Perelló y Luca Chiantore, director artístico del evento mano a mano con David Ortolà. Y todos fuimos muy conscientes de que ese concierto expresaba su verdadera razón de ser precisamente en la obra escrita para la ocasión por David: Efímeras.

El video completo de esta obra, que sintetiza el ideario de aquella velada, muestra con toda su riqueza lo que para Musikeon es un auténtico “credo” didáctico: nunca imponer una manera de tocar, sino procurar desarrollar las potencialidades y la naturaleza de cada pianista, sus recursos y sus propensiones. David Ortolà, que conocía a todos esos intérpretes personalmente, supo hacer una obra a medida para esa situación, con papeles que en más de un caso parecen realmente escritos “a medida” para cada intérprete. Las secciones improvisadas fueron pensadas para las personas que más familiaridad han tenido con la improvisación a lo largo de su carrera profesional, como Diego Ghymers (actual profesor de improvisación en el Trinity College de Londres), Hada Benedito (hoy instalada en Berlín y protagonista de insólitas performances experimentales) y Cristina Molina (estrecha colaboradora de Emilio Molina en el IEM).

Pudimos escuchar el elegante fraseo de Ana Sánchez Cortés en la cita schumanniana de los Papillons y el pianismo telúrico del propio David en su impresionante solo de los “Imagos”. Estaba la precisión rítmica de Ángel Molina, la elegante solidez de Mario Rosado y la técnica multiforme y eléctrica de José Luis Miralles. Pero pudimos también escuchar el pianismo “en proceso”, representado de forma simbólica por algunas explícitas referencias a los ejercicios que los alumnos de Musikeon tan bien conocen: esas caídas de octavas que se escuchan en la segunda pieza (“Subimagos”) son una referencia en clave a ese “punto de partida” del que arrancó una nueva consciencia técnica y un nuevo dominio del teclado para muchos de los alumnos que acuden periódicamente a Valencia. Si seguimos la metáfora que vertebra toda esa obra, inspirada en el proceso biológico que acompaña la insólita vida de las Ephemeroptera, esa caída de antebrazo es lo más parecido que hay en Musikeon al “poner huevos”. Unos huevos capaces de generar una relación con el instrumento y con la música que invadió todo aquel concierto y no sólo las Efímeras de David Ortolà. Aquí está un ejemplo que recordamos todos con especial emoción: ese terrible final del Wellington Sieg de Beethoven, que tanta precisión y tanto oficio exigió de cada uno de nosotros, y que representó para todos una increíble descarga de adrenalina.

Juntar a tantos pianistas implica desafíos de todo tipo. Pero uno de ellos es la compatibilidad de la técnica. Si ya es difícil conjuntar a dos pianistas tocando a cuatro manos, cuando los dos proceden de tradiciones pianísticas distintas, es fácil imaginar cuán arriesgada fue nuestra apuesta. Es cierto que la práctica totalidad de estos pianistas habían tenido una relación didáctica directa con Luca Chiantore (ese “mínimo común múltiplo de todos nosotros que cada uno interioriza a su manera”, como llegó a escribir José Luis Miralles). Pero también es cierto que uno de los pilares de lo que todos enseñamos en Musikeon reside en fomentar la diferencia: y esas mismas diferencias eran la base en que se sustentó la propia propuesta artística de este concierto, no sólo en estas Efímeras, sino también en las otras obras que allí se interpretaron. Que precisamente estas diferencias no hayan resultado un obstáculo, sino un activo de incalculable valor, es uno de los grandes éxitos de ese concierto: casi una demostración del extraordinario potencial de una música capaz de creer hasta el final en el valor de la diferencia y de las características individuales que nos hacen únicos e irrepetibles.

 

Clemente Pianos

Logo Clemente

Copia de DGS 0046

 

Av. Maestro Rodrigo, 3

46015 Valencia

Tel. 963 408 650

www.clementepianos.com