La Pasión según Mateo y el teatro del mundo. Lo cotidiano y lo trascendente; la cruda realidad que puesta en escena se vuelve espectáculo abierto a las más diversas interpretaciones, y la música de Bach que acaba siendo sólo un elemento (indispensable, eso sí) para reimaginar el potencial del concierto. Perplejidad y entusiasmo, fascinación y distanciamiento en proporciones continuamente cambiantes es lo que he ido sintiendo a medida que iba entrando en esta propuesta de Romeo Castellucci, una versión escenificada de la Pasión según Mateo (íntegra online en el enlace https://tinyurl.com/k4yk9h8 de Arte.tv). La música es la que conocemos. Lo que vemos... no. Y esto crea propuesta global indudablemente impactante: unas escenas sobre la condición humana que, con todo su realismo y su carga simbólica, cada espectador verá sin duda a su propia manera. Tanta es la fuerza, la suma de reacciones que esto inevitablemente genera, que al final lo que menos parece encajar (al menos, ésa fue mi impresión) es el aplauso. Pero incluso éste tiene su carga espectacular, porque allí más que nunca se ve que muchos participantes no eran profesionales (profesionales de la escena, quiero decir), y eso es, en sí mismo, un hecho que descoloca las expectativas del espectador.

Pocas veces había visto una propuesta interpretativa tan cargada de elementos de reflexión: por lo que esta propuesta ofrece y también por lo que NO ofrece. En particular esto último. Como si la fuerza significante de la música (de ESTA música, quiero decir: de nuestra música "clásica"), residiera en el mero hecho de existir, y el discurso poderoso, capaz de impactar al expectador tanto como al propio experto, de crear polémica y/o de hacernos pensar acerca del mundo en que vivimos, no estuviera tanto en el "cómo hacerla sonar" sino en lo que vemos, en qué sucede en la escena, en cómo van vestidos los músicos, en quién está en el escenario sin por ello cantar o tocar. Es lo mismo que sucede, desde hace mucho tiempo, en la ópera. Y no lo digo por polemizar, sino todo lo contrario: para registrar una realidad que, en sí, me parece relevante. De hecho, en una propuesta como esta de Castellucci, todo parte de que lo que se sucede ante nuestros ojos acontece sobre una interpretación "convencional" de esta obra. ¿Qué sucedería si cantantes e instrumentistas también interactuaran con la tradición interpretativa de la música clásica con la misma creatividad con la que la puesta en escena interactúa con la tradición teatral?


Luca Chiantore, 11 de abril de 2017

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