Iberia201556 minutos de lluvia en una selva tropical se alternan con Elektra, la Sonata para piano de Frank Bridge, un álbum de música india y la Sexta de Dvorák (sí señor: la Sexta!) junto a mil cosas más, una más sorprendente de la otra. El canal de música clásica de Iberia, este mes, es un universo.

La habitual sobredosis de arias operísticas (que en meses anteriores llegaron a ocupar el 80% de la programación: incluso para un fan de la ópera como yo, eso era demasiado) ha dejado sitio a un panorama sorprendente incluso en lo que a ópera se refiere: está la Traviata, claro, pero también Poliuto, y un álbum de Harmoniemusik sobre Tancredi y la Cenerentola (esa tradición hasta tan tarde!). Puedes hacerte una playlist donde alternar Saariaho con Bach; la Sonata de Bartók para violín solo con unos lieder de Wagner que ni sabía que existían; Das Klagende Lied (gran obra, por cierto) con una hora de polifonía inglesa cantada como si fuera música de John Tavener (si te va eso, claro está, lo que no es mi caso: ¿cómo le puede gustar Tavener a tanta gente? Un misterio...). Puedes escuchar a Jorge Federico Osorio interpretando Castro y Ponce con el gusto refinadísimo que lo caracteriza; el concierto de Barber tocado por Keith Jarrett (muy académicamente, como siempre cuando hace clásico) y una grabación con instrumentos históricos del Primero de Brahms con un fortepiano 1850 (pero sin arpegiar nada y a un tempo digno de Celibidache: ¡eso sí que es "crossover"!).

Ahora bien, todo esto se encuentra alegremente mezclado con los que supongo sean algunos de los álbumes más lobotomizante jamás grabados (no consigo imaginar que se pueda hacer más... ¿o sí?): Mystic voyage de un tal Deuter (¿lo conocéis? Cuidado porque es tóxico, seguro), Meditation de Liquid Mind (no tengo palabras) y Note my dream de Shane Thomas, que es pop instrumental y no acabo de entender bien qué hace aquí, en una categoría se llama "Classic & Relax", habiendo otra que se llama "Pop".

"Classic & Relax"... Evidentemente hay quien piensa que los dos conceptos encajan. Que "relax" queda mejor aquí que en "Pop" o en "Others" (sí, porque está "Others", una categoría que daría para cinco posts diferentes). Y a veces pienso que, tal como la tocamos hoy, la música clásica está haciendo méritos para que así sea. Pero este mes, en Iberia, la impresión general que te llevas es otra: que en nuestro mundo de músicos "clásicos" hay tanta diversidad, tantos lenguajes y tantas propuestas sonoras contrastantes que bien pueden ser porosas las fronteras, puesto que a algunos interese vigilarlas todavía. Y si esto significa tener como vecinos a mundos sonoros tan ajenos a mi gusto como cierta "música para relajación", es tan sencillo como evitarla como evitamos los platos que no son de nuestro agrado.

Es posible, eso sí, que yo concretamente tenga algún tipo de incompatibilidad metabólica con según qué sonidos demasiado cercanos a esa "música para relajación", porque el rechazo es realmente físico. Como si mi cuerpo quisiera defenderse de un peligro. El cuerpo es inteligente, dicen. Justo ahora me está pidiendo una Décima de Mahler. No se la puedo negar, no vaya a ser que me pase algo...

Luca Chiantore
(escrito el 1 de noviembre de 2015 en el vuelo Iberia 6403 Madrid-México DF)

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